Las ferias deberían animar la atonía del mercado

Según en que esfera te muevas, hay opiniones para todos los gustos, el comienzo de año ha sido un poco desilusionante, porque después del ligero apunte experimentado durante el último trimestre de 2013 se esperaba que las cosas se mantuvieran en un tono creciente que no se ha cumplido.
El comportamiento del sector durante estos últimos ejercicios no se ha atenido a ningún tipo de reglas, sino más bien ha ido a tirones y con comportamientos ajenos a la tradición. El consumo está como está y no podemos darle más vueltas, aunque eso sí, algo hay que hacer para intentar cambiar las cosas.


Y en ese sentido, durante el mes de febrero y marzo vamos a encontrarnos con un incentivo ferial, que en los últimos tiempos ha aportado muy poco, pero que este año despierta un nuevo interés o quizás esa es la esperanza que tienen los proveedores de que las cosas cambien de tendencia.
Somos de la opinión de que las ferias hay que reinventarlas. El molde tradicional se ha quedado obsoleto y ya no produce beneficios para ninguno de los actores, incluidos los organizadores. De hecho vemos que en las mismas se produce una concentración de eventos para intentar ganar expositores y visitantes. Ya lo vimos con Eurobrico e Iberflora, ahora con Maderalia y Cevisama, con indudable éxito de visitantes durante todas las jornadas y el año próximo Ferroforma lo experimentará con el cambio de fechas a mayo y su celebración conjunta  con la Cumbre Industrial.
En todas, se aprecia la búsqueda de un ingrediente nuevo y muy apreciado por el proveedor/expositor, como es el usuario final profesional. Sí se quieren potenciar las ventas y contar con quien actualmente tiene que invertir en consumibles, este es el profesional de las diferentes profesiones. Su presencia en los nuevos eventos se considera importante y, lo que hace falta es que sea determinante para dinamizar las ventas.
La experiencia en Maderalia ha sido positiva, suponemos que en SICUR se mantendrá la tendencia y luego ya las demás ferias son de distribución pura. ¿Es que las organizaciones feriales no creen en la distribución?. No creemos que sea así, porque es el principal baluarte de las ferias, ya que, a fin de cuentas, quien tiene que vender al profesional es el distribuidor. El fabricante no puede abarcarlo todo y a pesar de determinados esfuerzos fallidos de venta “on line” en exclusiva por parte de algún fabricante, al final hay que volver hacia quien siempre ha sido su aliado, el distribuidor.
De Expocadena y Profer, poco podemos decir en este sentido, ya que son ferias privadas de la distribución sin acceso a profesionales. En Colonia ya veremos, porque los empleados de ferreterías y los usuarios siempre han sido un atractivo interesante para el desarrollo de la feria. Aunque ya no contemos con la herramienta eléctrica, como principal reclamo, esperemos que esto vuelva a suceder y que las ferias nos sirvan de revulsivo para las ventas, papel que hayan protagonizado eficazmente, pero que en los últimos ejercicios se ha venido un poco abajo.